La iglesia de San Pedro, después haber sido ensanchada por los Olivetanos que se instalaron en la abadía en 1505, fue totalmente modificada, sin embargo su fachada mantiene interesantes elementos arquitectónicos gracias a los cuales se pueden hacer hipótesis realistas sobre su origin.
Hay cuatro columnas, parcialmente incorporadas, que probablemente sostenían un túnel abierto después demolido y que fueron utilizadas todavía por la iglesia consacrada en el siglo XI.
Las columnas están adornadas con capiteles corintios en malo estado de conservación, esculpidos con tres corros sobrepuestos de hojas de acanto, que se pueden coligar a las tendencias bizantinas que en el siglo VI dejaron otros signos en la ciudad.
Pequeñas ménsulas, inseridas en la fachada, donde están esculpidas animales fantásticos y motivos arbóreos, son las bases de sostén de los arcos ciegos correspondientes al túnel abierto desaparecido.
Después del íntimo cambio del Renacimiento, el aspecto del templo es muy de buen gusto, imponente, con elementos arquitectónicos perfectamente equilibrados. La iglesia mostra algunos frescos de Raffaellino del Colle y de discípulos de Caravaggio, muebles esculpidos y taraceados, la mayor parte de los cuales de los hermanos Maffei, artistas del lugar de gran valor.
