La Corsa dei Ceri y el "Palio della Balestra" de Gubbio representan tradiciones de notables importancia en el panorama de los eventos regionales sea desde el punto de vista folklórico como desde aquello exquisitamente histórico.
Las dos manifestaciones se organizan desde los últimos años del siglo XII; cada año, el 15 de mayo, las calles de Gubbio se rellenan de color, centenares de ciudadanos llevan los tres "Ceri", que pesan más de 4 quintales cada uno, en una carrera exaltante desde la ciudad hasta la Basílica di S.Ubaldo, a través de las vías medioevales y la colina, por un desnivel de más de 300 m.
Pertenecer al Cero es muy importante en la vida de un ciudadano de Gubbio, una especie de blasón calificante, que se ata al tipo de oficio que en pasado se transmitía de padre a hijo, de generación a generación.
Las divisas son de color entonado con las ropas del Santo protector de las corporaciones: amarillo para los "ceraioli" de S. Ubaldo, celeste para los de San Giorgio y negra para los de Sant'Antonio.
Esa manifestación, única en su género, no solo atrae a millares de espectadores, atestiguando la continuidad de una tradicción secular que desde siempre une al pueblo de Gubbio, sino es la confirmación de una verdadera devoción para los patrones de las antiguas corporaciones de albañiles, comerciantes y contadini.
Esa evocación es tan importante para la región que hoy los Ceri son el símbolo intitucional de Umbria.
En Plaza Grande, el último domingo de mayo los ballesteros desafian a los de Sansepolcro en un antiguo concurso de tiro al blanco. Toda la ciudad de Gubbio vuelve a vivir una sugestiva atmósfera medioeval con los cortejos en costumbre, las exibiciones de los embanderadores y las tabiernas abiertas.
Los que participan a la competición llevan el antiguo traje histórico, mientras el cónsul, el condestable y las autoridades, también ellos en costumbre, los juzcan. Las dos fiestas no cambiaron en los siglos, porque demonstraron un profundo vínculo con el alma de la ciudad, dando forma y memoria de una costumbre muy antigua pero siempre signo de una verdadera agregación para la comunidad.
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