La celebración de S.Rita en Cascia es muy articulada porque constituida por momentos celebrativos, espacios de reflexión y oración, según una liturgia originada desde hace trescientos años.
En el período de las Celebraciones Ritianas personas de todo el mundo, siguiendo el mensaje de pacificación que la Santa dejó en el corazón de cada uno, alcanzan Cascia para recordar esa mujer humilde, inamovible en su fé y determinada en su intento de paz.
A confirmación de la grande exigencia de fraternidad expresada de todos los ciudadanos, cada año se celebra un gemelagio con un diferente país europeo.
La semana antes de la fiesta, del común gemelado parte una antorcha de atletas que representan la ciudad. Después de centenares de kilómetres y estafetas muy largas, la antorcha se entrega al Alcalde por la sera del 21 de mayo en frente la Basílica de Santa Rita.
El Alcalde, entonces, en presencia de todos los peregrinos, enciende la llama de un grandísimo trípode que es el símbolo de la alianza y fraternidad duradera entre los pueblos.
Las Celebraciones Ritianas empiezan con un cortejo nocturno con antorchas, en memoria de la muerte de la santa: cuando el sol se pone, se encienden millares de lumbres en los edificios, en las calles y en los prados a lo largo del valle del río Corno.
Por la mañana sucesiva desde Roccaporena, el pueblo natal de Santa Rita, parte una procesión que se une en Cascia con un cortejo histórico, que celebra episodios de la vida de la Santa. El cortejo nace de los peregrinajes que hacía la población local para hacerle un homenaje a Santa Rita.
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