Antigua ciudad de orígenes romanas, Bevagna se situa en el margen occidental de la llanura de Foligno a los pies de las colinas sobre las que surge Montefalco, cerca del ansa del río Timia.
Su aspecto de hoy es por cierto el resultado de su desarrollo durante la Edad Media. De hecho, aunque los Romanos hubiesen situado la antigua Menania de forma que la vía Flaminia fuese el decumano de la pequeña ciudad, hoy su baricentro se ha desplazado más hacia el sur. No se pueden de absoluto perder Piazza Silvestri, el palacio gótico de los Cónsules, puesto oblicuamente respecto a los ejes de la calles, y las iglesias de San Silvestro (1195 d.C.) y de San Miguel Arcángel; por contrario, la fuente que completa la escenografía de este excepcional espacio público es una reconstrucción del siglo XIX. Todavía hoy se conservan las puertas medievales de esta pequeña ciudad, tambén tras reconstrucciones como la de 1797 sobre Porta San Venanzo y las largas secciones de las antiguas murallas. Además, no hacen falta pruebas de las orígenes más antiguas de Bevagna: los restos de un templio del siglo II d.C. sobre el que luego se erigió le iglesia medioeval de la Madonna della Neve, el teatro Romano (siglo II d.C.) que hoy constituye los fundamentos de un manzana de casas circular en la antigua via Flaminia y los restos nnotables de mosaicos que probablemente pertenecieron a un edificio termal y que representan animales marinos. Entre los eventos más importantes de que se organizan en la ciudad sin duda alguna hay que mencionar la conmemoración histórica del Mercato delle Gaite.
