La iglesia de Santa Chiara de Assisi se construyó en estilo gótico italiano entre 1257 y 1265, a lo largo de la vía que enlaza Porta Nuova y S.Francesco.
En la basílica di Santa Chiara di Assisi, realizada con la típica piedra rosa que se extrae de las canteras del Monte Subasio, se encuentran preciosos frescos pertenecientes al período entre los siglos XII y XIV.
En la primera capilla a la derecha a lo largo de la única nave de Santa Chiara de Assisi, que termina en un crucero y ábside poligonal, se puede admirar el Crucifijo, que según la tradicción, invitó a S.Francesco en al iglesia de S.Damiano para "fundar de nuevo la Iglesia". Esa capilla y la sucesiva son los restos de la preexistente iglesia de S.Giorgio y por eso representan la zona más antigua del edificio.
En la cripta se conservan los despojos de Santa Chiara di Assisi y algunas reliquias muy bien conservadas, como un sayo de San Francesco y un vestido hecho por la Santa. De la plaza delante de la Iglesia, caracterizada por la presencia de los arcos rampantes en el lado del edificio y por la fachada con rosetón céntrico, se puede goder de un vasto panorama tan que en los días de cielo terso, se puede abrazar con una sola mirada el valle umbro de Montefalco a Perugia.
Nacida en 1194 de una familia noble del lugar, la niña fue bautizada Chiara en la iglesia de San Rufino, porque la madre, rogando pocos días antes del parto, había sentido una voz que anunciaba que habría parido una "clara luz" para iluminarlo.
Durante los años de su educación, la chica siguió también los cruzados a Tierra Santa, pero la esperiencia que determinó un cambio radical en el curso de su vida acaeció por la noche del Domingo de las Palmas, el 18 marzo 1212, cuando la chica alcanzó a escondidas a S.Francesco en la Porziuncola. Como rituales de iniciación en signo de penitencia fue revestida con el sayo franciscano y su pelo sacado.
Por más de quarenta años se retiró a una vida monacal en San Damiano fuori le mura, en extrema pobreza y simplicidad. Su "Regola" fue aprobada oficialmente en 1252 de Papa Innocenzo IV, que llegado a S.Damiano para llevarle la bendición al Órden de las Clarisas, tuve que oficiar también su rito funerario el 11 agosto 1253. El rito todavía se caracterizó por el hecho que el Papa no hizo cantar la misa de requiem sino el rito festivo de las vírgenes.
